¿Es realmente la ONU una institución necesaria para evitar los conflictos entre los estados?

jueves, 24 de septiembre de 2015

La fiebre del Ártico


El ártico emerge de la sombra para convertirse en una de las zonas mas codiciadas y generadoras de conflictos geopolíticos del mundo.


A día de hoy el cambio climático ha dejado de ser un problema lejano para convertirse en una realidad tangible, una realidad que, aunque para muchos es un grave problema, otros ven en ella un gran beneficio económico.

El deshielo del ártico ha puesto en relieve las ansias de Estados Unidos, Canadá, Dinamarca (UE), Noruega y Rusia por el control de los recursos energéticos que allí se encuentran. Según el Instituto Geológico de EEUU, el Polo Norte alberga el 13% del petróleo y el 30% del gas natural restante en el planeta (Robertson. J, Pierce. B, 90 Billion Barrels of Oil and 1,670 Trillion Cubic Feet of Natural Gas Assessed in the Artic, 2008, 1). La mayoría de estos recursos se encuentran en la cordillera submarina de Lomonósov (ver imagen) lo cual la convierte en un punto caliente de conflictos geopolíticos. De igual manera China, que no puede reclamar territorio para sí, tiene grandes intereses económicos en establecer una ruta Shanghai-Hamburgo que conecte el continente asiático con el viejo continente.

El principal problema en esta materia es la definición de las fronteras que según el artículo 76 de la Convención de Derecho Marino de las Naciones Unidas un Estado puede reclamar en el mar. Este artículo establece que cualquier estado puede reclamar, una Zona Económica Exclusiva (ZEE) de hasta 200 millas náuticas, es decir 320 km, más allá de sus fronteras y 150 millas náuticas sobre el lecho marino, midiendo siempre a partir de donde termina la plataforma continental. El quid de la cuestión se encuentra en la Cordillera de Lomonósov (que cruza el Ártico de Siberia a Groenlandia pasando por el Polo), por lo que los diferentes países buscan demostrar que es una extensión de su plataforma continental y así poder apropiarse de los beneficios económicos y energéticos que esta ofrece. (Redacción BBC Mundo, De quién es el Polo Norte y qué intereses tienen los países que reclaman su territorio, 2014)

La creciente escalada de tensión para lograr apropiarse de los recursos del ártico, está derivando en una escalada militar. Moscú no puede permitirse que ningún aliado de Washington se apropie de los recursos energéticos, por lo que han reabierto su base naval en la remota isla de Kotelny, cerrada en 1993 tras el colapso soviético. Ya prácticamente operativa, apenas 48 horas antes del referéndum en Crimea, se comenzaron a realizar las primeras maniobras rusas en el Ártico desde el colapso de la URSS (Goitia. F, La batalla por el Ártico ¿Guerra fría? No, helada, 2014)

Es por esto por lo que ahora urge más que nunca una resolución por parte de las Naciones Unidas que ponga fin a este conflicto, en concreto, la Comisión Internacional para los Límites de la Placa Continental de Naciones Unidas, será la que deberá resolver el conflicto, de acuerdo con los dictados de la Convención de Derecho Marino, convención que por ejemplo EEUU no ha firmado ni ratificado (UN Division for Ocean Affairs and the Law of the Sea, Chronological lists of ratifications of, accessions and successions to the Convention andthe related Agreements as at 3 October 2014, 2015)
De ser necesario, tendría que haber luego las respectivas negociaciones bilaterales entre los países afectados.La lejanía en un futuro cercano de una resolución que satisfaga los intereses de EEUU, Dinarmaca, Rusia, Noruega, Canadá y China (tiene acuerdos de refinerías y explotación de recursos con Rusia), demuestra que este conflicto tan solo acaba de empezar y que muy probablemente tan solo estemos viendo la punta del iceberg de un conflicto a una escala verdaderamente global.


 

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