Japón responde con un portahelicópteros ante la negativa a que su ejercito disponga de portaaviones.
Previamente a la Segunda Guerra Mundial Japón pertenecía al bloque del eje, compuesto por Alemania e Italia. El comienzo de la contienda dio la oportunidad a Japón de extenderse por el Sureste Asiático, esto le llevó a romper varias relaciones diplomáticas con otras naciones como China, o cualquiera que estuviese en su contra, además estableció una relación de neutralidad con Alemania, lo que conllevó a Estados Unidos a cortar el suministro de materias primas que enviaba a Japón para la fabricación de armamentos. Japón comenzó a suplir de armamentos y materias primas a Alemania en un intercambio, lo mismo hizo Estados Unidos con Inglaterra, esto encolerizó a Japón y dio lugar al ataque sorpresa a la base principal de Estados Unidos en el Pacífico, conocida como Pearl Harbor. Estos acontecimientos originaron la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial que culminó con las bombas de Nagasaki e Hiroshima. En septiembre de 1945 Japón firmó el tratado de rendición que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
Tras los ataques
de las bombas atómicas, Japón firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Además la constitución de 1947 incluye una “Cláusula de Paz” (artículo 9) por
la cual Japón se compromete a renunciar a la guerra y le prohíbe mantener
cualquier fuerza armada. Este artículo, ha actuado como base para la seguridad
colectiva de la región Asia-Pacífico hasta ahora (Global Article 9 Campaign to
abolish war). Asimismo, tras el fin de la ocupación de las tropas militares
estadounidenses en el país, se formaron las Fuerzas de Autodefensa de Japón,
cuyo objetivo es preservar la paz, el orden público y la independencia y
seguridad del país. Es este el motivo por el cual Japón tiene prohibido el uso
de portaaviones, una de las principales herramientas dentro del servicio
militar.Un buque de guerra que sirve como una base móvil para aviones de
combate o de reconocimiento. Facilita la movilización del poder aéreo por el
mundo sin necesidad de tener distensiones con otros países por la no permisión
de utilizar sus bases terrestres. Son un instrumento muy útil pero de uso
privilegiado para ciertos países que poseen un gran poder económico que les
permite ampliar su capacidad militar.
Desde hace unos
años, el primer ministro Shinzo Abe ha sugerido dos opciones respecto al poder
militar de Japón: aumentar las inversiones económicas en las Fuerzas de
Autodefensa, o bien, modificar el artículo 9 de la constitución que le prohibe
la posesión de un ejército.
Sin embargo,
Japón sigue sin contar con el permiso de la ONU para la posesión de
portaaviones, por lo que se ha visto obligado a presentar un buque, conocido
como Izumo, de 248 metros de eslora y 38 metros de manga, está considerado el
mayor destructor portahelicópteros de la Marina japonesa (Gizmodo, Japón revela
su mayor navedeguerra desde la Segunda Guerra Mundial).Izumo puede transportar
hasta nueve helicópteros y cinco de ellos podrían usar simultáneamente su
cubierta. El buque combina funciones de portaaviones ligero y buque de asalto
aéreo y puede llevar a bordo unos 470 militares.
Actualmente, en
Japón se construye otro buque de características similares. En el futuro los
cuatro destructores portahelicópteros formarán la base principal de la fuerza
marítima de autodefensa de Japón.
El gobierno
japonés ha declarado que estos portahelicópteros serán destinados a la defensa
costera nacional, y al transporte de efectivos en caso de desastres naturales
como el del Tsunami que arrasó la costa en marzo de 2011, y provocó la
explosión de la central nuclear de Fukushima.
Las tensiones por
la soberanía de las islas Senkaku
(conocidas como Islas Diaoyutai en Chino)
entre China, Japón y las Coreas unido a las teorías de que con unas
pocas modificaciones el portahelicópteros podría servir como plataforma de
lanzamiento de aviones de combate, hacen tambalear las intenciones pacifistas
que defiende el ministro.
Un caso parecido
ocurrió en Alemania, a la que también se
le impusieron restricciones como resultado del tratado de Versalles en 1919,
pero posteriormente las "salvaron" creando aviones aparentemente
comerciales que podían reconvertirse a bombarderos y formaron a los futuros
pilotos de la Luftwaffe inicialmente como pilotos de planeador y posteriormente
de forma clandestina en Rusia (antes de la operación barbarroja). Por lo que no
sería de extrañar que este portaaeronaves fuese en realidad un portaaviones en
toda regla.
Ante tal
amenaza, China ha adaptado un portaaviones comprado a Rusia para aumentar su
presencia militar en aguas de las Senkaku, y se cree que está construyendo otro,
lo que no es ninguna novedad puesto que llevan bastante tiempo aumentando sus
gastos de defensa. Lo que refuerza la teoría de que Japón se esté preparando
ante un posible conflicto.
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